Expertos advierten que perfiles como el de Barrelier, implicado en la desaparición de Agostina, operan mediante la seducción y manipulación, ganándose la confianza de menores vulnerables.
Se destaca el peligro de las redes sociales y aplicaciones de mensajería, que facilitan el "grooming", delito penado de forma insuficiente en Argentina, según los panelistas.
El caso Micaela Ortega se presenta como un antecedente del grooming, donde el agresor manipuló a la víctima para concretar un encuentro que derivó en su asesinato, subrayando la escalada de gravedad de estos delitos.