Se critica la falta de voluntad política para corregir los problemas económicos, comparando la actitud del gobierno con la de un "médico de prepara" que no se preocupa por el paciente.
Se diferencia entre ser estatista y hacer política económica, señalando que el gobierno actual no sabe hacer ninguna de las dos cosas.
Se cita a Cavallo (aunque se corrige a Caputo) para ejemplificar la falta de empatía y corazón en la gestión económica, priorizando los números por sobre el bienestar de la gente.