Se analiza cómo el emisor de un mensaje influye en su recepción e interpretación, diferenciando el impacto de declaraciones políticas según quién las pronuncie (expresidente vs. actual presidente).
Se ejemplifica con la frase "me quieren preso o muerta" atribuida a Cristina Fernández de Kirchner tras un atentado, contrastando su significado y percepción si la hubiera dicho antes del suceso o si la hubiera pronunciado otro líder político.
Se subraya la relevancia de la fuente de información ("Donde te informás también") como un factor crucial en la comprensión de la realidad política.