Se relató la historia de Juan Hover, jugador nacionalizado uruguayo de origen argentino, quien sufrió un paro cardíaco durante un partido del Mundial de Suiza 1954 contra Hungría.
El médico logró reanimarlo con masajes cardíacos, respiración boca a boca y un vaso dilatador. Hover se recuperó y, ante la imposibilidad de realizar cambios en esa época, volvió a la cancha. Uruguay perdió el partido 4-2, pero a Hover se lo conoció como "el muerto que hace goles".