Se genera un debate sobre la dificultad de ganar partidos importantes, haciendo referencia a un encuentro de básquet contra Serbia donde se necesitaban solo 8 décimas de segundo para dar vuelta el resultado.
Se evoca la memoria de jugadores históricos como el "Tata" Brown en el Mundial 86, quien jugó la final con un dedo lesionado, y se compara la dificultad de ganar con la de encontrar un jugador como el que se retiró en el 2000.
A pesar de las dificultades, se reafirma el espíritu de lucha de Argentina, destacando que "si la razón hace dudar, el corazón siempre va para adelante".