Se evoca la hazaña de la selección argentina de básquetbol en el Eurobasket 2000, cuando Manu Ginóbili devolvió una pelota con 8 décimas de segundo restantes.
Se recuerda la decisión de retirar la camiseta número 10 en honor a Ginóbili, considerándolo un jugador irremplazable.
Se genera un debate sobre la capacidad de los deportistas argentinos para lograr hazañas imposibles, haciendo referencia a la fortaleza y el corazón.