Tras la detención de Ridwan Taji a finales de 2019, las autoridades europeas reconstruyeron su historial telefónico, revelando el uso de plataformas de comunicación encriptadas como EncroChat. La Gendarmería Francesa logró infiltrar un virus en el sistema, permitiendo descifrar millones de mensajes.
Estos mensajes, que revelaban abiertamente actividades criminales como narcotráfico, asesinatos, lavado de dinero y sobornos a funcionarios públicos, fueron un gran éxito para Europol y las fuerzas policiales. La operación condujo a allanamientos y descubrimientos impactantes, como contenedores utilizados como celdas y cámaras de tortura.