Se denuncia un "secuestro ideológico" en los establecimientos públicos, incluyendo la UBA y sus colegios, los cuales son calificados como "cajas" y "aparatos" de propaganda de La Cámpora y la izquierda.
Se afirma que los estudiantes que no están de acuerdo son víctimas de este acto de violencia y propaganda.
Se relata un incidente en el que estudiantes de "avanzadas sociales" fueron sacados a patadas de un colegio.