Se debate la posibilidad de que los hijos de familias multimillonarias paguen por la educación universitaria, como una forma de financiarla y aliviar la carga impositiva general.
Se argumenta que un sistema impositivo progresivo, donde pague más quien tiene más, sería más justo.
Se cuestiona la idea de medir la universidad en términos de rentabilidad, pero se abre la puerta a discutir el financiamiento y la contribución de sectores pudientes.