Se debate la gratuidad y el financiamiento de la UBA, cuestionando si la universidad debe medirse en términos de rentabilidad.
Se señala que la UBA tiene docentes que trabajan sin salario debido a la falta de presupuesto, y que el gobierno de Milei no destina fondos suficientes a la educación universitaria.
Se plantea la necesidad de discutir estructuralmente el número de ingresantes y egresados, el ingreso irrestricto y la gratuidad, así como el nivel de pobreza en la juventud y la escasa movilidad social ascendente.