Se presento una controversia en torno a la idea de que ir al gimnasio podria estar relacionado con el fascismo. La discusion surgio a partir de una opinion que vincula la practica de ejercicios de fuerza, como el peso muerto, con ideologias reaccionarias y pensamientos similares a los del fascismo.
Los panelistas debatieron sobre esta correlacion, calificandola de "intelectualoide" y señalando que se trata de un sobreanalisis que no lleva a ninguna conclusion seria. Se cuestiono la generalizacion y la falta de logica en asociar el ejercicio fisico con ideologias politicas extremas, y se prefirio un enfoque mas relajado y menos dogmatico.