Se cuestiona la afirmación de Raúl Tejón sobre el gobierno de Javier Milei como "fascista", argumentando que esa descripción ha envejecido mal y que el gobierno actual no encaja en esa categoría.
Se expone cómo diferentes sectores políticos (libertarios y kirchneristas) intentan apropiarse de las declaraciones de figuras públicas para utilizarlas a su favor, generando debates sobre si son "domados" o "ganadores".