Se cuestiona la estrategia de Monti de llamar a los programas para evitar que se hable de su relación, considerándolo peor que simplemente querer reservar información para su propio ciclo.
Se critica la imposición de fechas en las relaciones y se menciona que Monti llama a los programas para indicar que salieron a comer solo tres veces, buscando controlar la narrativa sobre su noviazgo.