El análisis de la personalidad del principal sospechoso de la desaparición de Agostina revela un fanatismo por el control interpersonal, lo que explicaría la privación ilegítima de la libertad y el traslado de la víctima a su "zona de confort" o "búnker".
Esta dinámica sugiere un interés en el control sobre la víctima, más allá de un simple despiste. La decisión de no buscarla directamente y hacerla trasladar por el remisero podría ser parte de esta estrategia de control.