Se compara la actual desaparición de Agostina con el caso de Candela en 2011, señalando que ambos casos evidencian fallas estructurales en la justicia y en la investigación.
Se sugiere que estos temas exceden las capacidades de los gobiernos de turno y que requieren una solución a nivel sistémico, mencionando indirectamente a figuras políticas como Cristina y Néstor Kirchner.
Se hace un llamado a no bajar los brazos en la búsqueda de Agostina y a no permitir que su caso se convierta en "un nombre más".