La coartada de Barrelier sobre haber ido a comprar una gaseosa y cigarrillos al kiosco se ve debilitada, ya que la encargada del local negó haberlo atendido ese día. Esta contradicción surge poco después de que el acusado aportara esta versión a la justicia.
Se critica la lentitud de la justicia, que aún no ha realizado el procedimiento de "evacuación de citas" en el kiosco, a pesar de la importancia de corroborar la declaración de Barrelier.