Chechu Bonelli reflexiona sobre su separación de Darío, calificándola como un dolor más desgarrador que la muerte de sus padres.
A pesar de la separación, reconoce que Darío es un excelente padre y fue un buen marido, mostrando respeto hasta el último día de su relación.
Bonelli expresa su deseo de limar asperezas y tener una relación cordial por el bienestar de sus hijas, aunque admite que aún no han encontrado el momento para hacerlo.
Describe a Darío como una persona muy estructurada y exitosa, pero con dificultades para comunicarse cuando las cosas iban mal, llegando a pasar días sin hablarle.