Néstor Morelli, empleado del doctor Martínez Martínez, fue el principal sospechoso del asesinato, pero la investigación se complicó con la detención y posterior liberación de un enfermero cercano a él.
Morelli se negó a declarar y en su casa se secuestraron armas y documentación. A pesar de las pruebas, el caso de homicidio calificado quedó impune tras la absolución de Morelli en 2005, dejando a la familia de la víctima reclamando justicia.