Se realizaron nuevas excavaciones en la casa de Christian Graff en relación al caso de Diego Fernandez Lima, desaparecido hace 41 años. A pesar de los esfuerzos, las tareas resultaron negativas, encontrándose solo restos plásticos, raíces y huesos de animales, pero ningún material genético o biológico humano.
El principal sospechoso es Christian Graff, dueño de la casa donde se hallaron los restos, ya que ambos fueron compañeros de secundaria. Sin embargo, la causa podría prescribir debido al tiempo transcurrido, lo que impediría que Graff vaya a prisión incluso si se confirma el crimen.
Dos testigos de identidad reservada declararon haber escuchado en un asado en 2011 que el padre de Cristian Graff, ya fallecido, habría comentado lo "fácil" que era descartar un cuerpo. Según esta versión, habrían tendido una trampa a Diego Fernandez Lima, atrayéndolo con la excusa de una cita con una chica, para luego reducirlo, apuñalarlo y enterrarlo.
Los fiscales intentan corroborar esta información, que proviene de un testimonio indirecto. Se busca también a la joven que habría sido utilizada como "carnada". La defensa de Graff argumenta que la medianera de la casa ya estaba corrida en 1985 y que los huesos podrían haber pertenecido a la vivienda vecina, o haberse movido con el tiempo.
La familia Graff se mantiene en silencio, y Christian Graff no ha prestado testimonio. La obra de construcción en el lugar fue paralizada ante la posibilidad de nuevos procedimientos. La investigación continúa, pero hasta el momento no hay pruebas fehacientes para responsabilizar a Claudio Graff.