La preocupación por la desaparición de Agostina crece a medida que pasan los días. Vecinos del barrio relatan que la joven era tímida y no solía salir sola. Un testimonio de un dueño de kiosco, donde Agostina solía comprar helados, describe a la niña como muy reservada y que solía venir acompañada de su mamá.
El vecino también menciona que Agostina nunca manipuló dinero ni hizo transferencias, y que no se manejaba sola. La familia de Agostina ha pedido justicia y su aparición. Se destaca la importancia de los testimonios de los vecinos para reconstruir las últimas horas de la joven y encontrar pistas sobre su paradero.