Se critica la demora en la activación del Alerta Sofía en el caso de Agostina, que tardó 80 horas, evidenciando falencias en el sistema de búsqueda.
Se destaca la dificultad de mantener a una persona en cautiverio, requiriendo refugio, alimentación y contención psicológica, especialmente en el caso de un menor que sufre estrés extremo.
La falta de información tras cinco días de desaparición genera incertidumbre sobre el paradero de Agostina.