Se valora positivamente la declaración de Caputo sobre la necesidad de "conocer a la gente" para gobernar.
Se enfatiza la importancia de que los gobernantes salgan a la calle, vayan al supermercado y a los barrios para entender la realidad de la gente común.
Se critica la idea de que la gente son solo "números" y se insta a los gobernantes a tener empatía y a conectar con las necesidades reales de la población.