Un bombardeo ruso diurno en la ciudad portuaria de Odessa, Ucrania, dejó al menos 11 heridos, incluyendo niños, y provocó un gran incendio que arrasó tiendas y edificios comerciales. El ataque afectó una zona concurrida de la ciudad, extendiéndose por 1.800 metros cuadrados.
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU alertó sobre una nueva escalada en la guerra, denunciando ataques recientes de ambas partes que han causado numerosas víctimas civiles. Se recordó un ataque ruso en Kiev que dejó 24 muertos y un ataque ucraniano contra un complejo educativo en Starovilsk.