Beto Castella expresa su reticencia a entrevistar a Javier Milei, argumentando que el presidente es intolerante a la crítica y solo concede entrevistas a periodistas afines.
Castella critica la práctica de Milei de dar notas a "periodistas amigos" y a figuras del streaming, en lugar de a medios más tradicionales o críticos.
Señala que Milei bloquea a periodistas que antes consultaba personalmente tras recibir una crítica mínima, evidenciando su aversión a la disidencia.