El segmento introduce la historia de Regina, una sobreviviente del atentado a la AMIA, quien relata cómo el tiempo se detuvo para ella ese trágico día. Describe su rutina matutina antes de llegar a su trabajo en la AMIA, en la calle Pasteur 633.
Relata que minutos antes de la explosión, a las 9:53 de la mañana, el tiempo pareció volar, desencadenando una tragedia sin precedentes. Regina expresa su dificultad para ofrecer la paz que merecen los familiares de las víctimas y los sobrevivientes, a pesar de haber pasado décadas del atentado y de dos juicios que considera injustos.