El gobierno argentino proyecta un crecimiento económico del 5% anual, contrastando con el promedio histórico del 1% y buscando atraer inversiones estratégicas en sectores clave como energía, industria y tecnología.
Se destacó que el país está saliendo de un ciclo de declive, atribuido a la inestabilidad electoral previa, y que el gobierno está facilitando que los ciudadanos sean "arquitectos" de la transformación económica.
El EMAE se encuentra un 11% por encima del nivel al asumir Javier Milei, y se espera que Argentina alcance la categoría de grado de inversión una vez que se consolide el fin del populismo.