La investigación sobre la desaparición de Agostina se centra en el análisis del celular de la menor, que estuvo casi tres horas en la casa de Barrelier. Se baraja la hipótesis de que el teléfono pudo haber sido robado, roto o desactivado para evitar su rastreo.
Los movimientos del celular son cruciales para determinar si estaba en manos de la víctima o del "depredador". La posibilidad de que Barrelier haya planificado el delito y apagado el teléfono para dificultar la investigación también está siendo considerada por la justicia.