Se cuestiona la efectividad y celeridad de los procedimientos judiciales en el caso de Agostina, especialmente en relación con los allanamientos y la recolección de pruebas. Se señala que los allanamientos podrían haber sido tardíos, actuando a veces como un "placebo penal" para dar una falsa sensación de acción.
Se destaca la importancia de actuar de inmediato en casos de menores desaparecidos, utilizando herramientas como el luminol y preservando la escena del crimen. La demora en la recolección de cámaras de seguridad, que grabaron el ingreso de Agostina pero no su salida, es un punto crítico que genera dudas sobre la exhaustividad de la investigación inicial.
Se hace hincapié en las posibles falencias de la justicia, como la tardanza en la obtención de pruebas cruciales y la falta de un protocolo claro para la toma de denuncias de personas desaparecidas. Se sugiere que la movilización de la querella podría ser necesaria para impulsar la investigación ante estas aparentes debilidades.