La casa donde Agustina Vega fue vista por última vez funcionaba como un "aguantadero" de la barra brava de un club de fútbol, y se sospecha que Claudio Barredier, el principal imputado, utilizaba su cargo como puntero político y en la municipalidad de Córdoba para vender drogas al menudeo.
La fiscalía investiga la posible conexión del caso con facciones de la barra brava y la política local. Si bien se descarta un pedido de rescate, la hipótesis principal apunta a la posible participación de Barredier en la venta de drogas y al uso de su posición política para cometer ilícitos. Se busca determinar si hubo más personas involucradas en la desaparición de Agustina.