Se investigan los vínculos entre el expresidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el kirchnerismo, en relación con presuntos negocios escandalosos y lavado de dinero proveniente de Venezuela. Se menciona una compleja trama que involucraría fondos públicos y una aerolínea.
En un evento del Grupo Puebla en Buenos Aires, Zapatero fue presentado por Eduardo Valdés como un "líder europeo" y "arquitecto de la protección a Venezuela", destacando su rol frente a Donald Trump. En ese mismo evento, Cristina Kirchner, entonces vicepresidenta, también presente, expresaba su afecto por los Kirchner, considerándolos parte de su "sentimiento político".
Se cuestiona la hipocresía de elogiar los derechos humanos y la democracia mientras se realizan negocios con la "dictadura venezolana". Se hace referencia a declaraciones de Sergio Schocklender sobre cómo los derechos humanos habrían sido utilizados como fachada para negocios. Zapatero, por su parte, expresaba su afinidad con los Kirchner, calificándolos como parte de su sentimiento político.
La investigación sugiere que lo que se presentaba como una persecución a Cristina Kirchner por parte de la justicia era en realidad una "coartada" para encubrir negocios. Se compara la situación con las recientes manifestaciones contra la corrupción en España, señalando un posible paralelismo en la exportación de "populismo corrupto".
Se revela que el detenido en el caso Agostina, Claudio, inicialmente mencionó un auto rojo y aportó el nombre de otra persona, lo que podría ser una pista falsa. El padre de Agostina, con experiencia policial, habría recabado información que llevó a esta declaración. La madre, Melissa, afirmó que Claudio es su "amigo íntimo", lo que intensifica las sospechas sobre el círculo cercano.