La furia de los vecinos de Loma Hermosa se desató tras el asesinato de Carlos, un vendedor ambulante de 20 años, quien recibió un disparo en la pierna al intentar cobrar por unas hamburguesas vendidas. Tras ser dado de alta en el hospital local sin aparente riesgo de vida, Carlos falleció desangrado en su casa.
En respuesta a la inacción policial y la impunidad percibida, los vecinos y familiares de Carlos demolieron un búnker narco que operaba en la zona desde hacía aproximadamente ocho meses. La estructura quedó completamente destruida, y los manifestantes bloquearon las calles para prevenir el regreso de los narcotraficantes.
Los residentes denuncian connivencia entre el clan narco "Gómez", que operaba el búnker, y la policía local, lo que explicaría la impunidad con la que actuaban. Aseguran que la policía no interviene ante los tiroteos y la venta de drogas, sino que parecen "custodiar" los puntos de venta. Los vecinos se sienten desprotegidos y amenazados, llegando a considerar la opción de abandonar el barrio.
Carlos, conocido como "Bebechín", era amigo de uno de los vecinos que dio testimonio. La familia de Carlos está iniciando acciones legales para denunciar la situación y exigir seguridad. Los vecinos han cerrado las calles con barricadas para evitar que los narcos vuelvan a instalarse en la esquina, temiendo represalias y la continuación de la violencia que ha marcado la vida en el barrio durante el último año.