La discusión sobre la toma del Colegio Nacional de Buenos Aires se intensifica, con el periodista cuestionando la representatividad de los estudiantes y su derecho a tomar una institución que, argumenta, no les pertenece sino a todos los argentinos.
El estudiante Francisco defiende la medida como una decisión de los estudiantes para defender la educación pública y la voluntad de sus compañeros, y señala que el gobierno no está respetando las leyes votadas por el Congreso, incluyendo la ley de financiamiento universitario.
Se debate sobre la legitimidad de la toma y si representa a la mayoría de los estudiantes y a la sociedad en general. El periodista insiste en que los estudiantes no representan a los trabajadores ni a todos los argentinos, mientras que Francisco defiende la lucha por la educación pública como un canal de ascenso social.