Se critica al gobierno de Milei por basarse en el "relato" en lugar de "datos", lo que llevaría a la confusión de funcionarios como Sturzenegger.
Se menciona que mientras Sturzenegger habla, hay chicos que toman colegios, lo cual se presenta como una acción más interesante que las declaraciones del funcionario. Se sugiere que el gobierno opera en un plano de "delirio" y desconexión con la realidad.