Un informe revela que seis de cada diez porteños sufren las consecuencias del ruido excesivo en la vía pública, afectando su calidad de vida.
La problemática del ruido, especialmente el generado por el tránsito y las obras en construcción, supera los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud, alcanzando picos de hasta 100 decibeles en zonas críticas como San Luis y Pueyrredón.
Existe una ley de la Ciudad de Buenos Aires (1540) desde 2018 que establece un mapa de ruido, pero su aplicación parece insuficiente. La contaminación sonora no solo afecta el descanso, sino también la concentración, el aprendizaje y genera estrés, impactando negativamente en la salud.
La Fundación Ciudad, junto a la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad 3 de Febrero, realizó una encuesta que evidencia la gravedad del problema, con un 70% de los encuestados manifestando que el ruido les impide dormir y dificulta sus actividades diarias.