Leandro Santoro destaca el discurso de García Cuerva sobre la necesidad de salir de la polarización y el "terrorismo de redes" como un imperativo moral para la democracia.
Relata un encuentro donde políticos de distintas visiones (incluyendo el Jefe de Gobierno de la Ciudad) compartieron un momento de diálogo y saludo, demostrando la posibilidad de un trato cordial a pesar de las diferencias.
Santoro considera que este tipo de gestos, aunque pequeños, son un punto de partida para una Argentina menos confrontativa, contrastando con la actual polarización que califica como un fenómeno mundial.