Santoro expresa desconcierto ante la pasividad de partidos como el PRO y sectores del radicalismo frente a las acciones y declaraciones de Javier Milei, incluyendo comentarios sobre Raúl Alfonsín.
Cuestiona la falta de "rebeldía y dignidad" de la dirigencia política, que otorga gobernabilidad a pesar de las agresiones, y advierte que esta situación puede fomentar el crecimiento de alternativas de ultraizquierda.