Un violento robo tuvo lugar en una joyería, donde delincuentes armados tomaron de rehenes a los empleados. Los asaltantes encerraron al personal en el fondo del local, destrozaron las vitrinas y se llevaron el contenido de la caja fuerte.
El modus operandi consistió en que uno de los delincuentes simulara ser un cliente interesado en arreglar un reloj, mientras un segundo cómplice ingresaba para concretar el asalto. Los empleados fueron agredidos y obligados a entregar las joyas de oro y el dinero.
A pesar de que las joyerías cuentan con botón antipánico, la policía tardó media hora en llegar al lugar, tiempo durante el cual los delincuentes consumaron el robo.