Se destaca el cambio estructural en la política agropecuaria impulsado por el gobierno de Milei, eliminando las retenciones y prohibiciones a las exportaciones, un problema que Argentina arrastra hace 100 años.
Este cambio, considerado el más importante del gobierno, busca evitar futuras crisis por falta de dólares. A diferencia de gobiernos anteriores, no hay presiones de la izquierda para volver a las retenciones.
Se argumenta que este enfoque, a diferencia de la gestión de gastos corrientes o el endeudamiento, es fundamental para el crecimiento económico y la salida de la recesión.