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Predicador: el pecado sexual afrenta directamente a Cristo y al cuerpo del creyente

Tensión: intercambio (30°)

El predicador explica que el cuerpo pertenece a Cristo y está creado para Él, no para la inmoralidad sexual. El pecado sexual, a diferencia de otros, es una afrenta directa contra el propio cuerpo y contra Cristo, ya que los creyentes son miembros de Su cuerpo.

Se enfatiza la importancia del autocontrol sexual basado en esta unidad con Cristo. Se diferencia la comida, que sale del cuerpo sin contaminarlo, de los malos pensamientos y la inmoralidad sexual que provienen del corazón y contaminan.

Se reitera que la redención de nuestro cuerpo es bíblica y que la sexualidad debe estar bajo el señorío de Jesucristo. Mantener la santidad del cuerpo es crucial para no ser "desprogredidos" y para glorificar a Cristo.