Europa se enfrenta a una ola de calor sin precedentes durante la primavera, con temperaturas récord que superan ampliamente lo habitual para esta época del año.
Ciudades como París, Roma, Londres y ciudades de Alemania registran máximas cercanas a los 40 grados, lo que genera preocupación ante un verano que se anticipa extremadamente caluroso. Las altas temperaturas obligan a los ciudadanos a buscar alivio en parques y ríos, y a utilizar sombrillas incluso para moverse por la ciudad.
Este fenómeno, que se adelanta al inicio oficial del verano, es un claro indicio de los desafíos climáticos que se avecinan en el continente, acostumbrado a veranos cada vez más complicados y con sensaciones térmicas que superan los 45 grados.