El inminente Mundial 2026 se presenta con precios exorbitantes en las entradas y problemas de alojamiento, generando descontento entre los posibles asistentes.
Las entradas más baratas para el primer partido triplican su valor histórico, costando entre 200 y 300 dólares, cuando antes rondaban los 90.
Además, se reportan hoteles de dos estrellas cobrando hasta 1100 dólares por noche, evidenciando una clara especulación ante la demanda.