Se planteó la pregunta de cómo es posible que miles de prófugos en Argentina permanezcan prófugos, incluso delinquiendo. Se mencionó que muchos aprovecharon la apertura de fronteras durante la pandemia para escapar del país, cruzando fronteras porosas y posiblemente sirviendo a algún cártel.
Se afirmó que estos prófugos reciben ayuda y recursos, necesitando y pagando por logística y seguridad. La dificultad para ser capturados se vincula a que las víctimas a menudo no tienen dinero para contratar buenos abogados que impulsen las causas judiciales.