Marina Calabró intenta mediar en el conflicto entre Carmen Barbieri y Marisa Zavalli, expresando su cariño por Carmen y deseando paz. Sostiene que las explicaciones ya se han dado y que la situación no la involucra directamente, ya que es Marisa quien está enojada con Carmen.
Marina considera que la forma de solucionar estos conflictos es a través del diálogo directo entre las partes, sin intermediarios. Compara la situación con querer poner un café y que se enfríe, sugiriendo que sus intentos de mediar no han tenido éxito hasta el momento, pero se mantiene optimista.