El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, calificó a Cuba como una amenaza para Estados Unidos, argumentando que el régimen comunista es incompetente e inoperante. La tensión se incrementa por diversos frentes, incluyendo el petróleo, acusaciones contra Raúl Castro por el asesinato de pilotos y el bloqueo comercial.
Rubio señala al grupo empresarial Gaesa, conformado por militares y empresarios, como el más fuerte de la isla y asegura que el dinero de sus negociaciones no llega a la población. Sostiene que esta situación representa un riesgo para la seguridad nacional estadounidense.
La política exterior de Estados Unidos se enfoca en términos de amenaza y seguridad nacional, elevando la atención más allá de lo diplomático. La estrategia estadounidense ha incluido el estrangulamiento por medio del petróleo y acusaciones directas contra el sistema político cubano.