El presidente iraní, Masud Peseskian, declaró que los países del Golfo han concluido que la presencia militar de Estados Unidos en la región no ha incrementado la seguridad y que confiar en Washington para garantizarla es "irreal".
Por su parte, el líder supremo de Irán, Khamenei (mencionado como Mojtaba en la transcripción), afirmó que las naciones de Oriente Medio ya no servirán como "escudos humanos" para las bases militares estadounidenses, advirtiendo que estas bases representan una amenaza permanente. Instó a los países islámicos a promover la amistad y cooperación para determinar el futuro control de la región.
Khamenei señaló que el mundo musulmán y los países de Oriente Medio poseen capacidades e intereses comunes que darán forma a un nuevo orden mundial, enfatizando la importancia de esta reorganización geopolítica, especialmente en una zona clave para la producción de petróleo y las vías comerciales.