Se señaló que los grandes lavadores de dinero del Comando Vermelho, que residían en Nordelta (incluso cerca de la casa del "Cholo"), gozaban de tal impunidad que continuaron delinquiendo y saliendo a la calle.
Se destacó la impunidad que les permitía seguir operando desde barrios privados, sin siquiera ocultarse por períodos prolongados. La facilidad con la que se mueven y la falta de restricciones evidencian un entramado complejo de protección.