El gobierno impulsará el "super Rigi", un régimen de inversiones destinado a proyectos de gran envergadura, superiores a los mil millones de dólares.
Este régimen busca atraer inversiones en áreas nuevas o poco explotadas en Argentina, como la fabricación de baterías o la cadena del uranio.
Las empresas beneficiadas gozarían de protección por décadas, con beneficios impositivos (15% en impuesto a las ganancias) y la posibilidad de generar dividendos, lo que representaría un salto cualitativo para la industria nacional.