Se continúa la reflexión sobre Isaías 42, presentando a Jesús como el siervo que vino a servir y que será sostenido por Dios. Se interpela a la audiencia sobre si Dios los presentará como suyos, lo cual ocurrirá al tener fe en Jesús.
Se menciona que la fe en Jesús protege de todo mal y plaga, basándose en el Salmo 91. Se advierte contra el miedo en los cristianos, ya que este permite al diablo influir y causar sufrimiento.
Se alude a la promesa de que Jesús "no se cansará ni desmayará hasta establecer la tierra la justicia", aplicándose tanto a Él como a los creyentes en su labor de establecer justicia en los corazones.