Se presenta a Jorge Muñoz, un apasionado de la astronomía de Monte Grande, que dedica su tiempo a construir telescopios caseros con materiales reciclados, a los que llama "chatarroscopio".
Muñoz, de 73 años pero con actitud de 50, ha dedicado 40 años a esta labor con el objetivo de "democratizar" el acceso a la observación del espacio.
El telescopio está construido con materiales como tubos de PVC de cloaca, una olla (prestada por su esposa), espejos y miras de tanques Sherman, entre otros elementos reciclados.
Muñoz explica detalladamente el funcionamiento óptico del telescopio, desde la entrada de la luz hasta la formación de la imagen en el ocular, y menciona el uso de un láser para apuntar en zonas oscuras.