Las fuerzas de defensa israelíes, compuestas por 140.000 combatientes (30% profesionales), se encuentran sobreextendidas y experimentan cansancio físico y mental tras casi tres años de combates continuos y los ataques del 7 de octubre. Esto pone en riesgo su capacidad de acción.
Israel, con 8 millones de habitantes, enfrenta una situación estratégica límite debido a la prolongación del conflicto y la sobreextensión de sus fuerzas. La nueva doctrina militar busca la ofensiva permanente, pero se realiza con un dispositivo militar numéricamente restringido.